El Pendejo

“Soy el pendejo ese… pero también soy el que ha sido herido y ha tratado de sobrevivir.”

Hijo, hermano, tío, sobrino, amigo, humano.

Cometo errores, meto la mano, tropiezo, me caigo, me levanto, no me rindo. Sufro, sí. Con un umbral de dolor bien alto. Pero también he crecido. He madurado. He aprendido y desaprendido.

He vivido. He sufrido.
Soy afable. Encantador. Emocional. Pasional también.
Soy una buena persona. Educada. Con valores.
Con cimientos reales, estables, bien forjados, bien formados.

Intento que toda persona que cruce por mi vida se sienta vista, se sienta bien, se sienta tratada como lo que es: una persona.

Pero también he fallado. Cometo errores. Tengo abruptos emocionales. Nunca he querido hacer daño de manera intencional…
Pero he dañado a varias personas.
He amado, y me han amado.
He dañado, y me han dañado.

Soy resiliente. Persistente. Resistente.
Lucho todos los días para que no sea mi ego el que me guíe, sino yo quien lo mantenga en su sitio. Keep it at bay.

Soy inseguro.
Lleno de miedos.
Pero vivo, a pesar del miedo.
Porque la vida es lo que pasa después del miedo.

Estoy buscando mi propósito.
Y aunque muchas veces siento que no he logrado nada…
cuando miro atrás, veo que he logrado bastante.

Me falta ser más dócil conmigo.
He sanado mucho.
Pero me falta más.
Voy tras hábitos saludables.
Intento dejar los que no lo son.
Cuestiono. Me cuestiono.
Confío. Pero desconfío más de lo que confío.

Necesito creer más en mí.
En mis capacidades.
En mis cualidades.

Soy el pendejo ese.
Pero también soy el que ha sido herido…
y ha tratado de sobrevivir.
Y que, aunque a veces siente que es mejor rendirse…
nunca se va a rendir.